En el año 2005, el Ejecutivo de Zapatero concedió las licencias televisivas de Cuatro al Grupo Prisa y La Sexta a Mediapro. Éstas fueron argumentadas por la necesidad de que existiera una “oferta televisiva que permitiese más pluralidad y libertad informativa” en España. Libertad tras la que se escondía, evidentemente, un beneficio económico importante.
Pero las cuentas no salieron como se presupuestaron y el negocio de ambas cadenas se ha ido viniendo abajo. A principios de 2009, el Gobierno se sacó de la manga, y además por procedimiento de urgencia, una nueva ley audiovisual por la que se permitía la fusión de dos operadores “siempre que se garantice la existencia como mínimo de tres operadores privados de ámbito nacional con dirección editorial distinta”. Ahora ya basta con tres canales. Pero cuando le concedió la licencia a La Sexta, de marcada ideología de izquierdas, tres no eran suficientes.
Pues bien, los dos nuevos canales, La Sexta y Cuatro, hallaron aquí la solución a sus problemas financieros: la unión con las dos grandes (Antena 3 y Tele 5, respectivamente), lo que viene a traducirse en MONOPOLIO INFORMATIVO = CERO PLURALIDAD.
La fusión se produce de nuevo, claro está, con el beneplácito del Gobierno, que también se saca su cacho, porque los oligopólicos se balancean ahora más hacia la izquierda.
¿Dónde ha quedado la pluralidad informativa por la que abogaba el Gobierno hace sólo cuatro años? La vamos a tener que buscar ahora en los nuevos canales temáticos de la TDT. ¡Qué consuelo!


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