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POLVO ERES

Aminetu Haidar ha ganado su batalla personal y ha regresado a El Aaiún. Pero su pueblo empieza de nuevo a cubrirse de polvo. En unos días, el conflicto saharaui ya no será noticia.


Sería preciso reflexionar sobre el tratamiento que algunos (muchos) medios han llevado a cabo sobre el caso. Durante el mes que ha durado la huelga de hambre de la activista, el interés de éstos se ha asentado fundamentalmente en el enganche de un reality show morboso, que podía haber acabado en muerte. Los modos de informar sobre el conflicto, en la mayoría de los casos, han dejado mucho que desear. Pero no podemos extrañarnos demasiado, pues, el interés político danzaba en la misma dirección.

LOS GENEROSOS




El ministro de Comunicación marroquí, Khalid Naciri, manifestó ayer a la Agencia MAP (Maghreb Arabe Presse) que “el regreso de Aminetu Haidar no se efectuó bajo ninguna presión, sino en el marco de una lógica humanitaria y por petición de países hermanos y amigos”. ¡Joder! Y perdonen la expresión, pero es que con amigos así (Estados Unidos, Francia, España…) da gusto entablar. Ni el más terco ha podido resistirse a las “amenazas”. Lean, lean, que más de uno (y más de dos) vendería también su ética profesional:


-La AFD concede a Marruecos un préstamo para financiar un sistema de transporte de los fosfatos.
París- La Agencia francesa de desarrollo (AFD) aprobó un préstamo de casi 2,7 mil millones de dirhams (240 millones de euros) a la Oficina Jerifiana de Fosfatos (OCP) para financiar un sistema de conducto relativo al transporte de los fosfatos por vía húmeda, según se supo de la Agencia, hoy lunes en París.

Ver más en: http://www.map.ma/es/sections/portada/la_afd_concede_a_mar/view

-Donación de 100 millones de euros a Marruecos para apoyar el sector de salud.
Rabat - La Comisión europea (CE), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUP) concedieron, hoy jueves, a Marruecos una donación de un valor global de 100 millones de euros destinada apoyar la reforma del sector de salud.


Ver más en: http://www.map.ma/es/sections/economia/donacion_de_100_mill/view


Una “amenaza” total de 340 millones de euros. Marruecos no tenía escapatoria. Haidar tenía que regresar.



EL NUEVO PERIODISTA


DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO



¿Por qué podemos encontrar en las hemerotecas digitales de los principales diarios españoles todas y cada una de las noticias que se han publicado sobre el caso “Marta del Castillo”, desde su comienzo en enero de este año, y no podemos encontrar en esos mismos medios las informaciones publicadas hace sólo tres días sobre la pequeña de tres años que murió en Tenerife presuntamente a manos de su padrastro? ¿Será porque lo que no queda registrado nunca se dijo?

Me viene a la memoria la novela “1984”, de George Orwell. En ella se refleja una sociedad totalitaria en la que el llamado “Ministerio de la Verdad” es el organismo encargado de falsear la realidad y manipular la opinión pública. En esta sociedad, cualquier discordancia entre el pasado y la propaganda oficial es rápidamente subsanada por el Estado.

Hoy en día, con la llegada de la prensa digital, si lo que se publicaba hace un mes ya no interesa, se borra o se modifica. Borrar los registros es una fácil manera de mitigar el problema. Quizás, la idea general persista en la memoria colectiva durante unos días, pero las palabras exactas y las acusaciones literales desaparecen. En televisión ocurre lo mismo. La gran mayoría de los ciudadanos no tienen acceso a los archivos emitidos. Por ello, al día siguiente si es necesario cambiar de parecer, pues lo hacemos y ¡Santas Pascuas!

Pero quien sí va a recordar palabra por palabra todo lo que se dijo sobre este caso, es el joven que fue acusado de matar y agredir sexualmente a su hijastra. Los medios hicieron un juicio paralelo, como se suele llamar, pero no fue exactamente paralelo, sino que se trató de un juicio previo, pues ya lo señalaban como asesino, como canalla, violador, publicaron su nombre y apellidos, su rostro…, cuando sólo se contaba con un informe médico, que finalmente resultó estar equivocado. Vamos a ser sinceros, ¿quién de nosotros (espectadores, oyentes, lectores…) dudó sobre la culpabilidad de este joven? Me arriesgo a decir que ni una sola persona vaciló, que todos nos horrorizamos al ver su cara e inmediatamente lo vimos como asesino. Bueno, todos no, sus familiares cercanos sabían que era inocente, pero ningún medio recogió sus testimonios, porque en aquellos momentos no eran noticia.

¿Quiénes son, entonces, los culpables de este tremendo error? Los médicos que realizaron ese primer informe sí, pero los medios más aún si cabe. Porque no fueron los médicos quienes difundieron la foto, ni quienes publicaron los titulares. Porque el ansia y la premura por publicar hacen que los periodistas cometamos a menudo injusticias como éstas. A veces, llegando incluso a inventar. Porque los medios de comunicación convierten la noticia en mercancía y sólo buscan las audiencias para poder vender más cara la publicidad. Y si con ello se destroza la vida de una persona inocente, pues al día siguiente “donde dije digo, digo Diego”, nos disculpamos y asunto arreglado.

Por el bien de todos, tanto las empresas de comunicación, como los periodistas y consumidores, debemos pararnos un momento a reflexionar ante las informaciones que nos llega a los oídos si no queremos que esto empiece a parecerse a la sociedad de “1984”, descrita por Orwell. Que aunque las artimañas sean distintas, el fin es el mismo.